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Las características contenidas en este título, constituyen
una realidad por todos conocida y aceptada: la educación
debe responder a las necesidades del desarrollo que la sociedad
exige en el marco de las diferencias propias que cada pueblo y cultura
tienen.
Sin embargo, esta responsabilidad, ¿se expresa del mismo
modo desde el punto de vista de la sociedad hacia la educación?.
Si la respuesta fuese afirmativa, es indudable que seríamos
protagonistas y testigos de una historia diferente.
El principio básico de la educación, expresado como
una acción de responsabilidad socialmente compartida, habría
generado significativas consecuencias de sensibilidades sociales
orientadas a comprender y superar oportunamente los problemas del
desarrollo de los pueblos, asociados a una diferente y favorable
calidad humana de la vida social y natural. La realidad, en cambio,
nos señala que los procesos sociales y las conducciones políticas
que los lideran no han sido diseñados para que la sociedad
se involucre directamente en este compromiso. Ello, obviamente es
la causa de los grandes desaciertos y los errores que a diario remecen
nuestra capacidad de asombro.
Ahora bien, ¿por qué ello continúa ocurriendo
cuándo existe un consenso generalizado respecto de la necesidad
de transformar esta situación? ¿qué hace que
nuestros gobernantes, al momento de asumir el poder y las responsabilidades
que los pueblos le confieren, releguen inmediatamente los problemas
de la educación a un segundo o tercer plano de importancia?
¿por qué ante una determinada realidad política,
en que un pueblo debe decidir acerca de sus destinos a través
de las elecciones democráticas, gobierno y oposición,
teniendo discursos relativamente similares en materia de educación,
al momento de que uno de ellos accede al poder y el otro se constituye
en la oposición, de inmediato se presenta el problema?
Cuando las respuestas surgen del reconocimiento de la diversidad,
obviamente se generan variadas visiones, manteniéndose un
argumento explicativo pero no aportándose las estrategias
de soluciones requeridas. Los problemas que los profesores debemos
enfrentar en todos los niveles normalmente tienen respuestas y soluciones.
Sin embargo, ¿por qué entonces, la situación
persiste?.
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