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"El fracaso de las reglas existentes es el que sirve de preludio
a la búsqueda de otras nuevas... Las generaciones anteriores
se ocuparon de sus propios problemas, con sus propios instrumentos
y sus propios cánones de resolución.." (T. S.
Khun, "La estructura de las revoluciones científicas",
1962)
Si bien los paradigmas han cambiado -lo mismo en la educación,
como en el resto de las manifestaciones de la superestructura social-
no necesariamente tales transformaciones han ido acompañadas
por la superación del enfoque contenidista o administrativista,
en los roles profesorales y los patrones de interacción en
el aula.
Como herederos/as de una concepción fundada en el memorismo
y en el eurocentrismo, en detrimento de otros factores etnoculturales
excluidos de la reflexión sistemática en el aula durante
la mayor parte de los siglos XIX y XX, la escuela se debate entre
las nostalgias de tiempos menos afanosos y acelerados, con maestros
y maestras con menor formación, pero moviéndose como
"peces en el agua" en el entorno socio-cultural donde
se formaron sus padres y abuelos.
Hoy por el contrario, la discrepancia descansa, en muchos casos,
en que habiéndose superado los niveles de empirismo de la
generación de los llamados "maestros bachilleres",
persiste el desafío del lugar de la creatividad y la criticidad,
como desencadenantes de procesos de interrogación:
- De los procesos y metodologías de enseñanza, habidas
cuentas de que la formación del ciudadano, para la vida
adulta y de los recursos competentes para el mercado del trabajo,
no responden a linealidad, ni certeza alguna, dada la eclosión
y extinción de las ocupaciones;
- De las modalidades para fundamentar los valores y el acervo
de las culturas locales, coexistiendo con la multiplicidad de
estímulos de las sociedades más abiertas, producto
de la revolución científico-técnica, las
migraciones y las modificaciones en el ethos, los patrones de
consumo y las aspiraciones, en la mayoría de los grupos
humanos;
- Del relativismo axiológico, típico de la era light
o la postmodernidad.
Dentro de los tres ejes comportamentales anteriores, aun existen
ciudadanos/as confiados en que la educación, más que
como sistema, como aventura y responsabilidad de cada enseñante,
encontrará las vías para superar los efectos alienantes,
de la cuasi perdida "guerra", contra las cosmovisiones
amparadas desde los países centrales y sus poderosas industrias
mediáticas, para que las personas, en el municipio y las
regiones, se inclinen hacia la revalorización, no del pasado,
sino de las enseñanzas de las generaciones anteriores, para
construir "arcas" que fortalezcan el sentido de pertenencia
y la autoestima.
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