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Partiendo de la premisa que señala que la enseñanza-aprendizaje
de la ciencia debe ser un imperativo estratégico de los países,
sobre todo de aquellos cuyo desarrollo se encuentra comprometido
por sus políticas sociales, es que se busca insistir, a la
entrada del nuevo siglo, en la necesaria alfabetización científica
y tecnológica que demanda el paradigma dominante. Sin embargo,
habrá que asumir que una postura de esta índole precisa
de un sustrato ideológico-cultural que de entrada faculte
esta visión, el cual suele estar ausente en los modelos educativos
que operan en estos países. Es así como el mayor problema
que se enfrenta es el de concebir una ciencia unívoca y omnipresente
en sus formas y usos, "una ciencia para todos". Algo similar
enfrenta la tecnología, la cual lleva en sí misma
la impronta de su inaccesibilidad, al diseñarse para ser
empleada por personas sin una previa formación, llegando
incluso a pensarse que se trata de "ciencia aplicada",
asumiendo que con ello se está dotando a la ciencia de aplicación
práctica. En este sentido la solución tampoco es única,
aunque en mucho contribuiría el revisar los contenidos de
los planes de estudio, los que actualmente están cargados
de aforismos a los que llaman ciencia.
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