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Título del comentario: Un nuevo modelo
didáctico para una nueva escuela
Comentario:
Me parece por demás importante tu reflexión, pues
efectivamente el quehacer docente en muchas ocasiones se basa en
supuestos por demás desfasados de las necesidades de la sociedad
actual. En el caso de México al menos, y concretamente del
Estado de Veracruz, existen docentes que no conciben su práctica
como susceptible de múltiples perfeccionamientos, sino como
una serie de operaciones mecanizadas que ya han llegado al punto
máximo de cristalización, por lo que rechazan toda
sugerencia de mejora.
Creo que el problema está, más que en el enfoque adoptado
en los centros de formación de maestros, en el tipo de escuela
que tenemos, pues el enfoque se ajusta a la realidad escolar, en
la que los cambios curriculares tardan más de una década
en presentarse, en total desfase con la realidad, en la que a cada
momento se transforma el conocimiento. Así, si los profesores
son formados para enrolarse en un letargo existencial en torno a
lo que es su práctica, esto es porque esos serán los
requerimientos de su profesión, perfeccionarse en la didáctica
de contenidos curriculares basados en libros de texto oficiales
a los que deben ajustarse y que no varían en muchos años.
Lo que resulta es que los docentes se vuelven expertos en el tratamiento
de la equivalencia de fracciones usando el ejemplo de las "canicas
de Pedrito" (el juego de las canicas ya no es uno de los pasatiempos
preferidos de los niños de México). Algunos otros
profesores, en cambio, vuelven la mirada a los lados de su camino
para darse cuenta de que la realidad en la que viven sus estudiantes
es muy diferente a la que concibieron los teóricos cuando
elaboraron los programas oficiales. Las circunstancias son diferentes
y también las necesidades. Pero la intermediación
entre el programa oficial y el entorno de la escuela es un desafío
para cualquier educador. Si los docentes buscan innovar, chocan
con la lentitud del sistema escolar y al hacer ellos mismos el trabajo
de rediseño perderían mucho tiempo, si, por el contrario,
se ajustan a lo programado oficialmente, renuncian a impactar eficientemente
en la formación de los estudiantes al ignorar los referentes
que éstos manejan y muchas de sus necesidades no contempladas
en el programa. La primera postura es imposible de efectuar, la
segunda, que es la más practicada en nuestro país,
es inconveniente, por lo que tenemos, en el mejor de los casos,
a algunos profesores visionarios que intentan responder adecuadamente
a los dos amos, el programa escolar, y la realidad (atendiendo a
las necesidades actuales de la misma, en la que están inmersos
sus estudiantes).
Considero que en las escuelas formadoras de docentes deben prepararse
profesores con un deseo de auto reconstrucción constante,
pero el sistema educativo debe ponerse en sintonía con este
tipo de profesores para no frenar sus ímpetus de perfeccionamiento
haciéndolos prisioneros de un libro de texto oficial que
se renueva cada década (el programa oficial para primaria
está vigente en México desde el año de 1993
y no se ven intenciones ni de las instituciones ni del profesorado
por reformarlo).
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