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Si la aptitud es la capacidad para ejecutar o lograr algo, ya sea leer, interpretar, escribir, construir, expresar, analizar, criticar, proponer, esta depende de lo que se sabe, de lo que se conoce y maneja con cierto nivel de destreza, susceptible de perfeccionamiento mediante la practica. Se puede ser muy buen estudiante pero un pésimo compañero, un excelente literato pero un déspota consumado o un científico célebre y antisocial peligroso.
Lo que muestra que la actitud refleja lo intrínseco del ser humano, su sentir ante los demás y el rol social que desempeña, un sujeto que se reconoce individual pero que es apto para vivir en sociedad porque conlleva actitudes acordes a lo colectivamente aceptable.
Pienso que, independientemente del enfoque de aprendizaje, psicoevolutivo (Piaget): asimilación o acomodación en etapas estadios; aprendizaje significativo (David Ausubel: por asociación, guiado y autónomo (por repetición y descubrimiento); radical (von Glaserfeld): el proceso cognitivo tiene su razón de ser en la adaptación al medio y no en el descubrimiento de una realidad objetiva; psicososcial (Vygotzky): de lo social surge el conocimiento, lo importante es conocer las aportaciones de cada corriente y considerar los elementos adecuados a la demanda contemporánea, considerando lo que se aprende, quién aprende, cómo se aprende, por qué y para qué se aprende.
Porque finalmente ser apto en cualquier actividad, se complementa necesariamente con actitud mental positiva y actitud socialmente productiva.
Finalmente, ¿de qué manera se actualizan quienes ejercen esas profesiones y lo que les exige en cuanto a disposición para el aprendizaje y habilidades para el estudio?
Los individuos que han tenido cierta experiencia educativa formal se ven inducidos a convertirse en sujetos cultos, socialmente se ven bombardeados por múltiples influencias ideológicas que pretenden aparentemente- conducirlo a nuevos estratos de conocimiento que les permitan asumir sus compromisos. El ejemplo más mediato son los docentes, debido a que tienen la responsabilidad ética de proveerse con conocimientos frescos y fehacientes para facilitar el aprendizaje de los alumnos a su cargo, en una sociedad que ha predicho: el fin de la era del conocimiento y el principio de la era de la información.
Actualmente, manejar inmensos volúmenes de información en nanosegundos dejó de ser asunto de ficción; la población aprende nuevas habilidades, crea nuevas soluciones y añade nuevos valores casi en la misma proporción los recursos económicos con que cuente. Muchas de las compañías jóvenes requieren, para su administración, habilidades de pensamiento y conceptuales, de correr riesgos, de experimentar, de apertura al cambio y a la oportunidad. ¿Cuántas de estas habilidades se enseñan en la escuela?.
La principal premisa parte de que la información es un alud de mensajes prefabricados que tornan innecesaria la reflexión. Como el conocimiento se encamina a establecer relaciones y significado de las cosas, entonces, la sociedad moderna de la que forman parte los estudiantes de bachillerato- se aleja de la posibilidad de conocer.
Lenín, explicó el proceso de adquisición del conocimiento con la siguiente reflexión: de la contemplación viva al pensamiento abstracto y de éste a la práctica. Tal es la vía dialéctica del conocimiento de la realidad objetiva. En consecuencia, solo el conocimiento verificado por la práctica conduce a la realidad objetiva.
“Cada día emprender el camino al éxito, momento a momento fortalecer la ambición, tomar como vehículo la perseverancia; comprender qué práctica no nos vuelve perfectos, no tiene porque hacerlo pero sí nos proporciona las herramientas para mejorar ” (Isabel González)
Cinco imperdonables de la de profesión docente
1. La actitud dogmática: el profesor non plus ultra
2. Enseñar valores como conceptos no con el ejemplo
3. Utilizar la profesión únicamente como trampolín político
4. Falta de compromiso, enseñar y no aprender
5. No reconocer la influencia familiar, socioeconómica, global y tecnológica sobre la profesión docente
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