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Resumen
Las escuelas, generalmente, cuentan con libros de textos y libros
de lectura, en algunos casos con bibliotecas escolares. Lo normal
es que esos libros no sean utilizados para la adquisición
de la habilidad de la lectura, pero tampoco para la adquisición
de información. ¿Cuál es el motivo? Son libros
con temas nada interesantes para los niños y niñas
del medio rural, en el caso de los niños andinos del Perú.
Además de que, para esos contextos, están escritos
en una lengua ajena a la que manejan los niños y las niñas.
Aprender a leer y escribir en cualquier idioma, en Los Andes,
siempre fue difícil,
a eso se debe en gran medida la repitencia de los niños y niñas
en los primeros grados. Además, éstos recién se están
apoderando del proceso de alfabetización luego de 4 ó 5 años
de escolaridad. Frente a tales fracasos, e intentando buscar diferentes respuestas
a estos problemas, es que proponemos una estrategia para producir textos, sea
en forma colectiva o individual, pero textos que inviten a ser leídos. “Misichay” o “Mi
gatito” es un ejemplo de estos intentos.
Mediante la expresión oral se producen textos, los mismos que son coescritos
por el docente o por otro alumno, finalmente éstos son leídos por
ellos mismos o por otros lectores. Estos mismos textos, cada vez pueden ser mejorados
o ampliados con la inclusión de más argumentos o con la inclusión
de más actores. Eso sí, en un principio los temas tienen que ser
del amplio dominio de los niños y niñas y, por supuesto, tienen
que ser escritos en la lengua que los niños y las niñas dominan
oralmente.
Con la utilización de esta estrategia se benefician todas las
competencias y capacidades del área de comunicación integral.
Entran en desarrollo las habilidades lingüísticas de escuchar,
hablar, leer, escribir e inclusive pensar. |