Resumen
Los cambios a los que se someten las universidades en los últimos
tiempos justifican y hacen más lógica, aun si cabe,
la necesidad de revalorizar la enseñanza como una actividad
que contribuye de manera determinante a la calidad de la educación
superior. Ante el desequilibrio existente entre docencia e investigación,
como funciones que el profesorado universitario desempeña
de manera aislada y desconectada, cabe impulsar la integración
de ambas a través de la reconsideración de la enseñanza
como una forma de investigación. En esta dirección,
se presenta una diferenciación entre los conceptos de excelencia
en la enseñanza, reservada al ámbito del aula
y excelencia visible en la enseñanza, abierta al conjunto
de la comunidad universitaria. Ambas con una serie de rasgos particulares,
que obligan a separar los caminos en los que han de ser evaluadas.
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