| Resumen
El recorrido por estas páginas permite comprobar que la sociedad
del conocimiento muestra luces y sombras. El imparable progreso
técnico y la descomunal disponibilidad de información,
desigualmente repartidos, por cierto, no se acompañan
de genuino acrecentamiento humano. Iberoamérica, por ejemplo,
se ve afectada en gran medida por una bochornosa “destecnologización” que
frena el desarrollo de centenares de millones de personas.
El esfuerzo inversor en tecnología y la distribución
más justa y estratégica de la misma han de ser dos
requisitos generales de la política educativa. En aras de
una pedagogía tecnológica consistente, capaz de mejorar
sustancialmente la realidad escolar y social de Iberoamérica,
es igualmente necesaria la mayor y mejor coordinación internacional. |