Resumen
Las tensiones entre los saberes reconocidos por las instituciones
educativas, adultocéntricas y otras manifestaciones culturales
se acentúan. Chatear, participar de juegos interactivos,
compartir con otros jóvenes un sitio en la red, son algunos
de los saberes juveniles poco valorados por la escuela.
Asistimos a una avasallante revolución de las comunicaciones y hemos dejado
solos a nuestros alumnos frente a esta revolución.
La institución escolar, ha cumplido la función social de difundir,
la variedad lingüística de mayor prestigio o lengua estándar
que suele ser deliberadamente extraña con relación a los dialectos
y registros en uso fuera de la escuela. La escuela ha restringido los procesos
culturales, en detrimento de la ampliación de otros repertorios lingüísticos
y no lingüísticos. Variedades propias de la cultura juvenil, nacientes
en las sesiones del chat, los mensajes de texto y páginas web,
amplían, las .posibilidades expresivas de los usuarios.
Se impone la necesidad de reformular el planteo del alfabetismo
explorando una concepción más amplia y generosa del mismo.
El chat presupone un canal de comunicación y el surgimiento
de un nuevo género discursivo.
En este marco el perfil del educador del nuevo milenio adquiere
el estatus de un genuino operador cultural. |